Discurso de asunción del Presidente de la Cámara de Representantes, Jorge Gandini


Sras. y Sres. Representantes, autoridades y amigos presentes en las barras.

Es para mí un honor y un orgullo, recibir la investidura y responsabilidad que me acaban de conferir con vuestro voto.

Pueden estar seguros que haré cuanto esté a mi alcance para no defraudar la confianza que en mí depositan hoy.

Cumplido el protocolo, no puedo dejar de destacar que me honran especialmente con su presencia los líderes de mi Partido, el Senador Jorge Larrañaga –conductor del sector que integro- y el Senador Luis Lacalle Pou, el Presidente de mi Partido Senador Luis Alberto Heber, y el ex Presidente de la República Dr. Luis Alberto Lacalle Herrera. El ex Presidente de mi Partido, Dr. Alberto Volonté y el primer candidato presidencial al que voté en mi vida, el Dr. Alberto Zumarán.

Quiero destacar también a quienes con su presencia confirman la vigencia de nuestras mejores tradiciones nacionales.

Comenzando por el Presidente del Frente Amplio, Dr. Javier Miranda, el Secretario Gral. del Partido Colorado, Diputado Adrián Peña, el Presidente del Partido Independiente, Senador Pablo Mieres y el Presidente de Unidad Popular, Gonzalo Abella.

Somos privilegiados protagonistas del tiempo en el que se impulsa un cambio cultural para aceptar sin exclusión a todos por igual; y simultáneamente, testigos de un tiempo en el que crecen la descalificación y la intolerancia con el que PIENSA diferente.

Están aquí las máximas autoridades y dirigentes de todos los Partidos que obtuvieron Representación Parlamentaria. La Presidente de la Asamblea General y los Ex Presidentes de la República.

¿Qué mayor señal de tolerancia democrática, de pluralismo y respeto institucional podríamos dar?

Buena parte del mundo nos reconoce por esto. Permítanme, en consecuencia, exhibir, con cierta arrogancia, el orgullo de ser parte del sistema político uruguayo.

Quiero destacar en ese marco la presencia de todos los integrantes de la Institución Nacional de DDHH y Defensoría del Pueblo y del Comisionado Parlamentario Carcelario, dos valiosos institutos que forman parte de esta Casa.

Corresponde que inicie mis palabras agradeciendo a todos los que han hecho posible que me encuentre hoy aquí antes ustedes.

En primer lugar a los Diputados de todos los partidos políticos que me eligieron, y en particular a los que me dedicaron generosas palabras. Las guardaré con afecto. La decisión de esta Cámara sigue las mejores tradiciones democráticas y confirma que el valor de la alternancia de Partidos en la Presidencia está por encima de todo debate y diferencia.

Agradecer a los que me propusieron. A mis compañeros de Alianza Nacional y del Partido, que confiaron en mí y serán mi mayor guía y respaldo. Al Presidente saliente, Diputado José Carlos Mahía, cuya gestión quiero destacar y continuar en muchos aspectos, y al que agradezco por su generosidad en la transición de estas últimas semanas.

A mi equipo de trabajo, mis amigos y compañeros más cercanos, con los que compartimos tantas horas y días, tantos años de lucha, tantos sueños e ideales.

Son los mismos que me acompañarán en el esfuerzo que se viene, para atender la labor legislativa, la gestión y representación.

A los ex colegas de todos los Partidos y en particular a los que no son del mío y pasaron hoy por aquí, su Casa, a testimoniar su respeto.

A los funcionarios de este Cuerpo de todos los escalafones, a los más experientes y a los más nuevos. A todos quiero invitar a que aporten sus ideas para mejorar nuestra labor. A la Asociación de Funcionarios de la Cámara de Representantes, que seguramente será nuestra referente para el diálogo permanente y para reestablecer en esta Casa vínculos y formas en la gestión cotidiana.

Y miro las barras y veo tanta gente querida, y se de tantos que no han podido ingresar a la Sala y nos acompañan desde el Salón de los Pasos Perdidos.

Quiero agradecer a los militantes y anónimos compañeros que nunca piden y siempre dan, y siempre están.

A todos les pido que no retornen a sus hogares sin que pueda darle un abrazo a cada uno al finalizar esta sesión.

Permítanme Sres. Representantes un saludo muy especial a mis compañeros de Por la Patria, a los que están en esta sala, en las barras y a los que han venido de lejos haciendo un largo viaje para decir presente.

Entre ellos quiero destacar la presencia en el Palco de dos compañeros de la primera hora, de dos porlapatristas sin discusión, dos wilsonistas con marca de origen, a Silvia Ferreira “Babina”, y a Gonzalo Ferreira, que vino desde Maldonado.

Por último quiero compartir con ustedes el enorme gusto que tengo de estar rodeado de mis afectos.

De mi familia grande, y de la más cercana. De Laura, mi esposa; de mis tres hijas, sus parejas y de Timoteo, que ya viene y con el que pronto me recibiré de abuelo.

A ninguno de los presentes escapa que este es un gran día para mí. Repleto de emociones.

Ocuparé por unos meses este lugar, de honor y de lucha, el mismo que ocuparon grandes compatriotas. Hoy se abre el 4to. Período de la Cuadragésima Octava Legislatura. De todos los que por aquí pasaron y enaltecieron esta investidura, me detengo en “Héctor Gutiérrez Ruiz”, cuyo nombre lleva la Sala de la Presidencia que ocuparé y la Agrupación del Partido Nacional que integro y Preside, actualmente en uso de licencia, Matilde Rodríguez, quien me honra aquí con su presencia. Nuestro querido Toba presidía –con menos de 40 años- esta Cámara cuando el Golpe de Estado, y fue asesinado tres años después siendo aún Presidente legítimo de esta Cámara. El ejemplo de aquel herrerista-wilsonista, su vida de lucha y su destino final, me comprometen aún más.

Me toca hacerlo justo cuando se cumplirán en unos pocos días los treinta años de la muerte de Wilson Ferreira Aldunate, y el próximo 28 de enero, dentro de este mismo período legislativo, se conmemorarán los 100 años de su nacimiento.

Por eso, quien fuera referente ineludible, un gran legislador y luchador por la libertad, estará muy presente en mi gestión.

Señores Diputados:

Me toca representarlos en uno de los momentos más difíciles en la consideración pública sobre nosotros, los políticos. A ninguno se nos escapa.

Podría ser prudente que mi discurso de asunción pasara en puntas de pie por ese tema de tan alta sensibilidad pública, sin embargo creo que no debo estar ajeno, ni dejar pasar un reclamo que se hace sentir.

Esta es la Cámara esencialmente representativa, de ideologías, partidos y sectores, del campo y la ciudad, de mujeres y hombres de todas las edades y condiciones.

Y no podemos, no debemos desconocer que una parte de nuestros representados no está conforme.

Algunos incluso parecen enojados con todos por igual. La primera actitud, por tanto, es no desconocer lo que pasa, ocuparnos, tratar de interpretar, involucrarnos, y yo, en mi calidad de Presidente, estaré primero en esa fila.

Con todo derecho la gente espera celeridad del sistema político para enfrentar los problemas y encontrarles solución. Austeridad y prudencia en el manejo de los recursos públicos.

Decencia y eficiencia en la gestión de las políticas públicas en las que se usan dineros, que de una u otra manera, salen del esfuerzo de los contribuyentes, sean éstos personas o empresas. Ética en el ejercicio de la función pública. Respuestas, resultados, y en esta época de inmediatez, todo rápido, sin demora.

No todas las respuestas están a nuestro alcance, ni todas las políticas se deciden o ejecutan desde esta Casa, pero eso no impide que nos esforcemos por hacerlo mejor, y que comprometa desde aquí, en lo que a mí función refiere, la máxima transparencia en la labor parlamentaria y sume al esfuerzo de mis antecesores, mayor eficiencia en el gasto que me toque ordenar.

No se trata solo de gastar menos, hay que hacerlo cada vez mejor.

No sólo hay que mirar el gasto, son muy importantes también los resultados.

Deberíamos evacuar así el gasto público, no sólo por el monto, sino por sus resultados.

El Presupuesto de esta Cámara es apenas un 0.3% del Presupuesto Nacional y cada año se gasta algo menos que el anterior y se devuelve algo más a Rentas Generales. Aunque sería correcto decir que ningún ahorro que hiciéramos movería la aguja del gasto público; la actitud cuenta, y todo ahorro es, al menos, una señal en el camino correcto.

Pero eso no alcanza. Es esencial que nuestros representados nos juzguen, a todos en conjunto y a cada uno, también y fundamentalmente por lo que hacemos y por cuánto hacemos. Por la calidad de nuestro trabajo, nuestra dedicación y los resultados que obtenemos.

Estoy seguro que hacemos bastante más de lo que comunicamos.

Tanto cuando representamos fuera de este recinto, como cuando legislamos.

Las sesiones de la Cámara son apenas la parte que asoma a la superficie, el último tramo de la Ley, el debate responsable, honesto y firme, el intercambio de posiciones siempre legítimas que en la discrepancia o el acuerdo persiguen el interés general. Sin embargo, los cimientos invisibles de la verdadera labor legislativa, están fuera de foco. No se ven. Son el estudio de los temas, la búsqueda de acuerdos y consensos, el diálogo con la sociedad y la academia, el trabajo en las comisiones.

Abrir más las puertas, transparentar la gestión, comunicar mejor. Posibilitar que la gente sepa todo lo que ya puede saber, si conoce dónde buscarlo para encontrarlo.

“MÁS CERCA” tiene que ser la meta de los próximos tiempos.

Me propongo que esta Cámara vuelva a la radio, esta vez por internet. Transmitiendo el audio de las sesiones de la Cámara que ya se ven por YouTube, lo que constituyó un gran avance. Trasmitir también el audio de las sesiones de las Comisiones, empezando por la Comisión de Presupuesto y Hacienda durante la consideración de la próxima Rendición de Cuentas. Mucha gente aguarda por ella, y tiene interés de saber, en tiempo real, lo que pasa, se dice y se vota en la Sala 17, y encontrar en el archivo de voz la historia de cada artículo.

Que se vean, que se oigan las sesiones, que estén más cerca, siempre disponibles para los ciudadanos y los comunicadores.

Hace casi 100 años, se concibió esta Cámara reservando las bandejas laterales para que los periodistas hicieran su trabajo.

¡Qué democracia tuvimos siempre!

Hoy lo seguimos haciendo, y sigue sin haber otra Cámara de Diputados en el mundo que tenga a los periodistas dentro del recinto parlamentario y tan a mano y al mismo nivel que los Diputados. Una convivencia respetuosa, incomprensible en otras latitudes.

Los cambios del presente nos obligan a agregar nuevas herramientas a esa idea original, para mantener la transparencia y la cercanía con el lenguaje actual.

Debemos seguir usando las nuevas tecnologías de la comunicación para llegar al ciudadano. Si la mayoría de la gente está muchas horas en Facebook, la Cámara deberá estar también en Facebook, nuevamente.

El debate político formal debe ir a la gente, si la gente ya no viene al Parlamento a seguir el debate.

Igualmente nos proponemos facilitar la tarea de los periodistas, cuya función ha sido siempre esencial para el efectivo ejercicio de la democracia. Hacerlo con los que aquí trabajan, y particularmente apoyando la labor, y por qué no el retorno, del cronista parlamentario, del comunicador dedicado y especializado en Parlamento.

Porque si queremos que haya verdadera libertad de expresión y queremos transparencia, debe haber libertad de prensa total, sin importar el tono.

Por otra parte, debemos superar las limitaciones técnicas y rápidamente incorporar el lenguaje de señas a nuestras transmisiones, como ya hace el Senado en cada sesión. Más cerca de los ciudadanos y de más ciudadanos.

Más aún: me resisto a que este recinto no sea total y absolutamente accesible, para que quien resulte electo pueda comunicarse con sus pares y toda la ciudadanía pueda ser integralmente representada.

Nada de esto es marketing político, ni tan sólo cambios de formas. Es parte de la tarea imprescindible que tenemos por delante para ayudar a levantar la autoestima democrática, para enfrentar el enfriamiento de un vínculo que ha sido alma y orgullo de nuestra Democracia Representativa.

Sin duda que tenemos mucho por hacer hacia adentro y hacia afuera. Soy de los que cree en la política y en los políticos. En los Partidos Políticos y en la política como opción de vida y dedicación completa a un servicio público que se abraza con vocación, convicción y compromiso.

Por eso, señores Representantes, sigamos haciendo y hagamos mejor lo que venimos a hacer.

Aquello para lo que la gente nos ha puesto aquí.

Trabajemos más, legislemos mejor, negociemos a toda hora, acordemos cada vez que sea posible.

Venimos acá a resolver problemas. Esos son nuestros enemigos comunes. Cada uno desde su lugar y con lo suyo, hagamos lo que venimos a hacer.

Me permitirán los presentes que les comparta qué he venido a hacer yo, dado que ya deben saber desde qué lugar vengo.

Quiero volver a sentirme orgulloso por pertenecer a esta comunidad espiritual que nos hace diferentes; por tener una educación admirada y envidiada, base de la igualdad de oportunidades y del progreso, por vivir en un rincón tranquilo y seguro del sur de América en el que se conviva en respeto y tolerancia con el otro.

Por saber que el trabajo y la cultura del esfuerzo son la clave para el progreso, para la superación personal y colectiva; y la mejor política de integración social.

Seguiré siendo legislador con opinión y voto. Aunque el silencio en el debate, será mi mayor constricción. Ceñiré mi labor en Sala a presidir con ecuánime celo las sesiones que deberán desarrollarse, en el marco del respeto a las opiniones y a las personas y con el más estricto apego al Reglamento, que es nuestra Ley.

Vengo del Partido de Manuel Oribe, que nació hace 182 años bajo la Divisa Defensores de las Leyes. Aprendí con Saravia que la Dignidad debe estar arriba, para que el Regocijo esté abajo, y con Wilson que no hay mejor manera de querer a la Patria que trabajar por la unidad nacional y la libertad, que debe ser conquistada todos los días.

Señores Representantes:

Asumo ante ustedes el compromiso de poner todo mi empeño y dedicación en la función que me han confiado y honrar la actividad política, vocación que he abrazado con ideales, con orgullo, pasión y compromiso.

Muchísimas gracias.