En el Parlamento se intercambió sobre el impacto de la tecnología en la democracia y la encíclica Magnífica Humanitas


La convocatoria multipartidaria abordó los grandes desafíos de la inteligencia artificial y la discusión pendiente en la dimensión política y social sobre cómo los avances algorítmicos cuestionan nuestra humanidad.

El Palacio Legislativo fue escenario ayer de una jornada de profunda reflexión sobre los desafíos que la transformación tecnológica plantea a las instituciones democráticas. Bajo el título “La tecnología interpela a la democracia”, la Cámara de Representantes convocó a un evento multipartidario y multidisciplinario para analizar las implicancias éticas, sociales y políticas de la inteligencia artificial, tomando como punto de partida la encíclica del Papa León XIV, Magnifica Humanitas.

La actividad, que colmó las instalaciones dispuestas en el Parlamento, se destacó por su pluralidad. La mesa principal reunió a figuras diversas en lo político, académico, científico y periodístico, evidenciando un consenso sobre la necesidad de un abordaje conjunto frente a la vertiginosa evolución de la tecnología. El evento contó con la presencia de un público heterogéneo, incluyendo representantes de organizaciones sociales, instituciones académicas y autoridades religiosas.

Un debate desde múltiples perspectivas

La exposición central fue brindada por el Pbro. Dr. Gonzalo Aemilius, quien tiene un posdoctorado en teología e inteligencia artificial. Aemilius advirtió sobre el riesgo de que la política ceda su poder de decisión ante las dinámicas del mercado tecnológico, señalando que “las grandes tecnológicas son las que terminan por definir condiciones de acceso, reglas de visibilidad, formas de relación, incluso oportunidades económicas”. Instó a evitar narrativas superficiales y a reconocer el impacto de los algoritmos en el entramado social.

El panel se enriqueció con breves reflexiones desde distintas disciplinas. Karina Silva, doctora en Lógica y Filosofía de la Ciencia, subrayó la responsabilidad ciudadana en el desarrollo tecnológico y la necesidad de políticas educativas orientadas a la alfabetización digital, afirmando que “la ignorancia nos hace presos”. Por su parte, el doctor Gustavo Monzón, vicerrector de la UCU, destacó el rol de la universidad en la formación de un pensamiento crítico y la importancia de la laicidad entendida como el espacio donde todas las voces son escuchadas para construir un criterio ético común.

La periodista y docente Ana Laura Pérez, comenzó su intervención diciendo que ¨como persona no católica, quiero valorar esta encíclica, que nos interpela en profundidad¨ y analizó el impacto de la tecnología en el ecosistema informativo, advirtiendo que los actuales modelos de negocio priorizan la atención mediante la polarización, lo que erosiona la verdad como infraestructura democrática. En esa línea, el doctor Miguel Pastorino, filósofo y director del Centro CORE de la UCU, centró su intervención en la dignidad humana frente al riesgo de adoptar lógicas de pensamiento mecanicistas, recordando que la fragilidad y la dependencia son inherentes a la condición humana.

Visiones desde lo político

El encuentro dio lugar a las reflexiones de referentes políticos de distintos partidos, consolidando el carácter plural de la convocatoria. La senadora Blanca Rodríguez (Frente Amplio) valoró la encíclica como un llamado de atención frente a la concentración de poder y riqueza en el sector tecnológico. Advirtió sobre el peligro de la desregulación y la necesidad de establecer un control social y estatal que ponga a las personas en el centro, evitando que la tecnología se convierta en una herramienta de dominación y descarte social.

Por otro lado, el senador Pedro Bordaberry (Partido Colorado) trazó un paralelismo histórico con las respuestas éticas frente a revoluciones industriales previas. Hizo un llamado al principio de subsidiariedad, alertando contra los extremos de un Estado asfixiante o un mercado tecnológico sin control, y destacó la vigencia de los principios constitucionales uruguayos para proteger los derechos fundamentales frente a los nuevos desafíos.

El cierre institucional de la actividad fue realizado por el presidente de la Cámara de Representantes, el diputado Rodrigo Goñi (Partido Nacional), promotor del encuentro. En sus palabras, fundamentó la pertinencia de debatir estos temas en el Parlamento, explicando que la encíclica representa una verdadera interpelación a la responsabilidad política. Subrayó que es deber de los representantes velar por el tipo de sociedad que se construye frente al inmenso poder tecnológico y defender la dignidad humana como base innegociable de cualquier avance.

El encuentro en el Palacio Legislativo demostró un interés transversal en comprender y abordar los retos que la inteligencia artificial impone a la sociedad. La convergencia de miradas políticas, académicas y sociales reafirma el rol del Parlamento como el espacio natural para la deliberación sobre el futuro de la democracia en la era digital.